VIAJAR SIN DINERO

VIAJAR SIN DINERO

Viajar sin dinero no es fácil. Eso era obvio pero tenía que aclararlo por si no quieres seguir leyendo. Ante todo sinceridad.

Cuesta mucho. Mucho más que viajar con dinero. Cuesta tiempo y el tiempo se gasta, queramos o no. El dinero podemos elegir gastarlo, pero el tiempo ha decidido gastarse solo y agotarse.  Al tiempo solo se le gana de una manera con imaginación. Y esa es la clave de viajar sin dinero.

Menudo jaleo de palabras, ¿verdad?… lo siento soy una maniática de las mezclas explosivas.

Quiero invitarte a viajar. Sobre todo si tienes criaturas. Es un regalo de vida que les puedes hacer. Quiero quitarte de la cabeza la idea de que para ser una familia viajera hay que cruzarse Asia y si no no vale.

Piensa que hay mucha gente de Asia, Canadá, Australia o la “Conchinchina” viniendo a ver el pueblo de al lado del tuyo. Eso significa que al lado de tu casa hay grandes cosas que ver.

Aprender a mirar los lugares por los que pasamos cada día de otra manera no es sencillo. Y al principio es aburrido y frustrante. Vaya mierda. ¿Por qué no puedo estar yo en Bali?

Pero con el tiempo, si lo practicas, vas a ser capaz de ver lo que no se suele ver y cuando vayas a Bali tendrás la mirada tan entrenada que verás lo que otros no ven. Ese es para nosotros el verdadero concepto de viajar.

Por que si te lo propones, le sumas actitud y la vida no se pone muy en contra irás a Bali o a la luna. (Te dejo esta entrada de alguien que admiro y que releo habitualmente https://blogs.elpais.com/plena-mente/2017/02/no-todo-es-actitud.html)

Pero, vamos a lo práctico. Te lo he prometido. ¿Qué podemos hacer si no tenemos o no queremos gastarnos ni un eurillo o solo queremos gastarnos unos pocos?

La opción más sencilla, pero más compleja, la puedes practicar todos los días. Vete de tu casa al trabajo, al parque, al cole, al supermercado por un camino diferente. Gastarás más tiempo en llegar pero verás sitios que no conoces. Si claro, piensas, me voy a cambiar de calle y aparecerá la Torre Eiffel. Pues no, lo siento, está en París.

Pero estoy convencida que habrá una iglesia que no has pisado nunca. Una tienda nueva en la que no has entrado. Una fachada de un edificio en el que nunca has reparado. Una estatua nueva que han puesto que ni habías visto. Un parque que nunca has cruzado. Una fuente en la que no has bebido.

Piensa por un segundo que cuando viajas tu objetivo no es solo ver la Torre Eiffel es pisar las calles de París. Pisa las calles de tu ciudad como un turista más.

Venga, estoy segura de que ya has tenido una nueva idea. ¿No? Te ayudo. Vete a la oficina de turismo. Ponte el disfraz de turista. Descubre todos los museos que hay. A veces somos los más extranjeros de nuestros propios hogares. Hazte una lista de los días de entrada gratuita. Puedes ir una vez o muchas. Busca algo nuevo cada vez.

¿Te gusta andar? ¿Ir en bicicleta? A estas alturas ya sabes lo que voy a decirte antes de leerlo. Eso es, vete al pueblo de al lado, a la otra punta de la ciudad, coge un carril bici por el que no vas nunca. Sentaros a comer un bocadillo que habéis metido en la mochila. Si tienes la suerte de que el Camino de Santiago pase cerca verás que hay mucha gente que ha recorrido muchos kilómetros para hacer lo mismo que tú. ¿Te sientes o no viajero?

Algo que mola mucho cuando vas a una ciudad nueva es coger el transporte urbano. Incluso de unos viajeros a otros nos contamos que líneas coger, donde parar. Te propongo el mismo juego. No puedo creerme que hayas montado en todas las líneas de la ciudad. Escoge una nueva y hasta la última parada o la que te apetezca. Bajaros y dejaros llevar hasta casa. GPS, el mapa, preguntar a la gente, seguro que tus criaturas se divierten mucho.

(Si, si, he hecho trampa… el billete cuesta dinero… pero poco…)

Ojalá a estas alturas tengas la cabeza bullendo ideas.

Con poco dinero puedes coger un tren, autobús o metro e ir a algún lugar cercano a pasar el día. Las criaturas disfrutan mucho de probar nuevos medios de transporte. O eres un fan del coche (como nosotros) y solo te falta decidirte y salir el sábado por la mañana prontito buscando un destino a 200 kilómetros a la redonda de tu casa con una buena tortilla en el maletero. Que si, que eso también es viajar.

Pero claro, todos vemos la tele, oímos a las grandes familias viajeras que nos inspiran, y tú quieres conocer otras culturas. Pues bien, a esta idea le tienes que echar, además de ganas e imaginación, un poquito de coraje. Busca las asociaciones culturales de tu ciudad. ¿Increíble? Las hay de muchos países. Vence tus miedos. Pregúntales si podéis pasaros por allí un día. Acercaros cuando celebren algo. Igual pueden enseñarte sus trajes típicos, su gastronomía, alguna palabra de su idioma. Solo puedo decirte una cosa, es raro que no pongan una sonrisa enorme al hablarte de su lugar de origen.

Y si es martes, es hora de irse a dormir, y quieres viajar compra un atlas o un libro de fotografías viajeras o cógelos en la biblioteca.

Llama a la imaginación y sueña que estás ahí.

Búscate en la foto, cierra los ojos y ábrelos. ¿Te ves?

Seguro que tus criaturas se han encontrado detrás del Taj Mahal jugando.

Si pueden ser un Pokemon por la tarde ¿que les impide “volar”?

Vuela con ellos.

Felices nuevos modos de mirar…digo de viajar.

"- Supongo que aún me queda mucho para las vacaciones. - Si trabajas para mí, sí".
3conlasmaletasacuestas-TIOGILITO
Tio Gilito
Millonario