PUEBLOS SIN NOMBRE

PUEBLOS SIN NOMBRE

¿Sin nombre? Te preguntarás. Pero si todos los pueblos tienen nombre. Si, eso es cierto.

Pero para mí los pueblos sin nombre son esos pueblos, lugares, calles, ríos, montañas… que nunca verás en una propuesta de viaje, que nadie pondrá en su blog ni promocionará en un vídeo.

Son esos lugares por los que pasarás y no te detendrás porque nadie nos dijo que tenían algo especial que ver. O porque nosotros no supimos cambiar la mirada y ver más lejos.

Y dirás, otra vez “la mirada”… que si cámbiala… que si gira el mundo… pues si… yo es que soy de repetirme, como el ajo.

Porque cuando te repites mucho algo igual va y resulta que te desaprendes y se te olvida aquello que te repitieron muchas veces y no era cierto.

Hasta hace un tiempo yo me desaprendía de vez en cuando pero no se lo decía a nadie, avergonzada por pensar que si te reinventas es como si te pierdes. Luego me di cuenta que en cada viaje me desaprendía un poco pero me encontraba más. Y ahora resulta que existe evidencia científica de que desaprenderse es parte de un proceso complejo para construirnos más completos.

Pues bien, los pueblos sin nombre son el ejemplo perfecto del desaprendizaje.

No todo viene en las guías de viaje ni en los blogs ni en las webs de turismo.

Y es que los pueblos sin nombre tienen historias que contarnos. Tienen gentes que vivieron allí y construyeron la catedral de Burgos o fueron a la guerra. Gentes que tejieron telas de reyes o que conocieron a una importante escritora que pasó por casualidad.

Historias que se pierden y se desaprenden.

Y yo no quiero que mi pirata se pierda esos pueblos sin nombre.

Quiero que pare en un pueblo sin nombre de camino al Himalaya o a las Islas Cies y descubra una mirada diferente que le obligue a desaprenderse. Quiero que no tenga miedo a bajarse del coche y sacar esa foto que nadie pondrá en una postal pero que para él ya tiene un nombre.

Tengo muchos pueblos sin nombre favoritos. Pero hoy, al escribir esto, hay uno muy especial que tiene que estar en mi blog.

Es un pueblo de Burgos que tiene playa. Si, si, playa. Y cine de verano al aire libre. Si vas en fiestas te despertarás con las clásicas dianas y cualquiera de sus gentes mayores te hablará de los que se fueron lejos a buscar una oportunidad. Verás la Iglesia de la Santa Cruz de estilo gótico testigo mudo de estas hazañas. Una iglesia que casi enmudece las campanas estos días al ver a sus vecinas y vecinos llegar a la luna. Que si, a la luna.

Estoy segura de que si leyeras esto en una guía pensarías en ir. ¿Te digo cuál es? Guadilla de Villamar. Vete. Date un paseo a ver si lo que te he contado es cierto. Y si no lo es, mira bien a sus gentes y descubrirás la verdad de mi pequeña mentira.

Es que son las gentes las que hacen el nombre de los sitios, son los que hicieron el templo de Diana quienes hoy nos miran en la lejanía mientras le hacemos fotos.

Y son las gentes de los pueblos sin nombre los que construyen los caminos que nos permiten llegar a esos destinos de postal.

Cambia el rumbo, mira diferente, busca tus pueblos sin nombre y ponles en tu mapa de recuerdos y guarda esas fotos para desaprenderte.

FELIZ VIAJE A GUADILLA DE VILLAMAR, pisarás la LUNA.

"…Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando; y se quedará mi huerto, con su verde árbol, y con su pozo blanco. Todas las tardes, el cielo será azul y plácido; y tocarán, como esta tarde están tocando, las campanas del campanario. Se morirán aquellos que me amaron; y el pueblo se hará nuevo cada año; y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado, mi espíritu errará nostálgico… Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol verde, sin pozo blanco, sin cielo azul y plácido… Y se quedarán los pájaros cantando."
3conlasmaletasacuestas-JUAN RAMON JIMENEZ
Juan Ramón Jiménez
Poeta